El amargo don de la belleza de Terenci Moix

Con la delicadeza de un acuarelista y la meticulosidad de un pintor, Terenci Moix elabora un cautivador retrato de la vida en el Nilo mil trescientos años antes de Cristo. Este viaje a través del tiempo invita a una reflexión constante sobre las pulsiones del corazón humano. Los grandes temas de la madurez, la muerte, la fugacidad, el amor y la trascendencia mediante el arte y la teología emergen en las vivencias espirituales del protagonista, el pintor cretense Keftén.

Sin embargo, El amargo don de la belleza también narra una experiencia espiritual singular en la historia del mundo antiguo: el surgimiento y la decadencia de la primera religión monoteísta, promovida por el faraón Akenatón y su reina Nefertiti. El enigma que rodea a estos dos personajes cautiva al pintor Keftén, cuya obsesión se extiende a la ciudad que la pareja real erigió como símbolo de su rebelión religiosa: la Ciudad Visión de Atón, conocida asimismo como la Ciudad del Sol.

El amor no correspondido de Keftén hacia Nefertiti se entrelaza con la muerte que sobrevuela la ciudad prodigiosa, convirtiéndose así en una elegía por un mundo perdido, un himno a la belleza de las ruinas y una meditación sobre el ocaso de los imperios.

Alrededor de los personajes principales se desarrolla una intriga que ofrece una visión completamente original de los dramáticos sucesos que determinaron la caída del primer monoteísmo. Terenci Moix rescata del olvido a personajes históricos -el niño faraón Tutankamón, el general Horemheb, la poderosa reina madre Tii- y los convierte en personas reales, cuyas preocupaciones y ambiciones se entrelazan con las de los personajes ficticios, todo ello en un relato respetuoso y lleno de admiración por la excepcional experiencia cultural y artística.

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