Los crímenes del acordeón de Annie Proulx

Todo comienza en Sicilia en 1890, cuando, tras finalizar su mejor obra —una caja de acordeón con diecinueve botones de marfil y tapa lacada—, el artesano del sueño americano se embarca junto a su hijo de once años hacia el atestado puerto de Nueva Orleans, llevando consigo únicamente el instrumento. En este lugar les aguarda un mundo hostil e insondable, donde solo el acordeón logrará sobrevivir. Acompañándolo, asistiremos a la fundación de una ciudad en el estado de Iowa, dentro de una comunidad de inmigrantes alemanes. Posteriormente, pasará por las manos de varias familias que han conocido tanto la riqueza como la ruina en el nuevo mundo, y así, desde Iowa hasta Texas, desde Maine hasta Luisiana, entre personas de diversas procedencias como africanos, polacos, noruegos, irlandeses, vascos y franceses canadienses, seguiremos su rastro por una América extremadamente racista que se está construyendo a sí misma. En este contexto, el acordeón se convierte en el último vínculo con el pasado a través de su voz humilde y destartalada.

Annie Proulx (Connecticut, 1935) irrumpió en el mundo literario a los cincuenta años de manera espectacular. Su segunda novela, Conectando los puntos, llevada al cine, ganó el Premio Pulitzer de 1993 y el Premio Nacional del Libro, y fue un gran éxito entre los lectores. A esto le siguió un volumen de cuentos, Canciones del corazón (1988), y dos novelas, Los crímenes del acordeón (1996) y As bajo la manga (2002). La historia Secreto en la montaña también fue convertida en una película.

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