La Iguana de Alberto Vázquez-Figueroa

A finales del siglo XVIII, hubo un hombre conocido como «Iguana» Oberlús, cuya apariencia terrible le valió el odio y el maltrato generalizados. Hastiado de esta situación, escapó al archipiélago de Galápagos y se estableció en la isla Hispaniola. Allí aguardó con impaciencia durante años hasta que, finalmente, sus deseos se cumplieron al llegar algunos barcos a la isla. «La Iguana» aprovechó la oportunidad, secuestró a varios tripulantes y los sometió a su voluntad, tratándolos como criaturas salvajes, tal como él había sido tratado toda su vida.

Alberto Vázquez-Figueroa nació en 1936, año en que estalló la Guerra Civil Española, un acontecimiento que marcó el inicio de su vida. Su padre, tíos y abuelo fueron encarcelados o deportados debido a esta circunstancia histórica. A esta tragedia se sumó otra de índole personal: en 1949, tras la muerte de su madre, él, con trece años, fue enviado al Sahara con sus tíos, donde pasó el resto de su infancia y adolescencia.

La vida en el desierto, así como sus habitantes y sus costumbres, influyeron en él profundamente.

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