Fuegos con limón de Fernando Aramburu

Una obra destacada que combina ironía, compasión y resentimiento, junto con un humor constante que no rehúye la crueldad.

Hilario Goicoechea comenzó sus estudios universitarios en la tumultuosa San Sebastián a finales de los años setenta. Procedente de una familia trabajadora, de la que le distancian intereses y desconfianzas, y siendo tímido por naturaleza, se le vincula con la búsqueda de la poesía. Por casualidad, se integra en un círculo literario y pictórico, La Placa, compuesto por jóvenes escritores arrogantes y provocadores que pretenden encarnar los valores subversivos del surrealismo y que, pese a su juventud, se desenvuelven con comodidad en el ámbito del arte y el pensamiento. Aunque se rebelan contra la asfixiante atmósfera cultural de su entorno, intentan expresarse ideando los inventos más innovadores. Junto a ellos, Hilario no solo experimentará deseo y celos, sino que también comprenderá que nada es tan importante como una página bien escrita y que el viejo sueño de extraer el arte de la vida, y la vida del arte, siempre acaba resultando doloroso ante la terquedad y la crudeza de la miseria cotidiana.

Fernando Aramburu (San Sebastián, 1959) es autor de los libros de cuentos El pez de la amargura (2006, XI Premio Mario Vargas Llosa NH, IV Premio Dulce Chacón y Premio de la Real Academia de España 2008) y El vigilante del fiordo (2011), de obras de no ficción como autorretrato sin mi (2018), venas profundas (2019) y utilidad de la desgracia (2020), así como las novelas Fuegos con limón (1996), Ojos vacíos (2000, Premio Euskadi) y La trompeta.

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