Espíritu, persona y sociedad de George Mead
En ciertos ámbitos de la sociología y la psicología actuales, predomina la tendencia a situar el concepto de estructura en el centro del análisis del comportamiento humano. La estructura se erige en el sujeto principal del estudio, sintetizado en la idea de que un grupo humano o sociedad forma un «sistema social», y se considera que la actividad humana es producto de ciertos factores estructurales que condicionan la acción, como estímulos fisiológicos, impulsos orgánicos, motivaciones inconscientes, necesidades, normas, valores, mecanismos del sistema social o prescripciones culturales. Según esta perspectiva, el individuo es esencialmente un entorno en el que operan los factores que generan la conducta. Sin embargo, el trabajo de Mead altera radicalmente este enfoque. En el esquema de Mead, entre los factores que inician el comportamiento y la acción humana, se interpone un proceso de autointeracción simbólica, lo que desplaza la atención hacia el proceso de formación del comportamiento. La acción se entiende como un comportamiento llevado a cabo por el actor, en lugar de una respuesta derivada de una organización preexistente. El individuo se comunica mediante gestos y símbolos sociales significativos y, como resultado, el organismo anímico se constituye en una entidad propia y adquiere la capacidad del pensamiento reflexivo. El espíritu representa la subjetividad, dentro del individuo, del proceso social del que emerge el significado.
George Mead (1863-1931) es uno de los representantes más destacados y originales del pragmatismo, y es considerado el fundador de la psicología social y principal inspirador de la corriente contemporánea conocida como interaccionismo simbólico en sociología y psicología. Espíritu, persona y sociedad es uno de los textos clásicos de las ciencias sociales del siglo XX y constituye su obra fundamental.
- Publicado: 01/03/1982
- Autor: George Mead
- Editorial: Ediciones Paidós
- Género: Ciencias Sociales
- Etiquetas: adultos
- Descargas: 0