Años lentos de Fernando Aramburu

A finales de los años sesenta, un niño de ocho años se traslada a San Sebastián para vivir con sus tíos. Allí presencia la vida cotidiana en la familia y en el barrio. Su tío Vicente, de carácter débil, se debate entre su trabajo en la fábrica y sus escapadas a la taberna. Por otro lado, su tía Maripuy, una mujer con una fuerte personalidad pero sometida a las convenciones sociales y religiosas de la época, es quien realmente dirige la familia.

Su prima Mari Nieves mantiene relaciones de pareja con chicos, mientras que el párroco adoctrina a su primo Julen, un muchacho arisco y taciturno, y lo envía a matricularse en una escuela primaria del Movimiento de Trabajadores Estibadores (MTE). Con el paso de los años, la quiebra personal afectará a cada uno de ellos, así como a otros personajes secundarios de la historia, que se ven arrinconados entre la necesidad y la ignorancia.

La novela alterna los recuerdos del protagonista con las notas de un escritor, lo que ofrece una visión profunda de cómo la vida se convierte en material para una novela y cómo los recuerdos personales se traducen en memoria colectiva. La escritura clara del autor revela un fondo turbio de culpa en la historia reciente del País Vasco.

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