Incitación a la vergüenza de José Luis de Juan

Habiendo sido educados en la idea del humor, el equilibrio de la modestia y el respeto por la vergüenza, actualmente nos encontramos profundamente perturbados por el espectáculo extraordinario que ha destruido las normas de comportamiento público y privado en los últimos años. Fomentados por las recompensas del reconocimiento jocoso, muchos ciudadanos han participado en la ruidosa liquidación pública de maneras y formas aparentemente obsoletas: reserva, discreción y, en última instancia, belleza. La vergüenza –afirma José Luis de Juan– es una manifestación del espíritu, es un ejercicio del libre albedrío, un acto moral que oscila entre la inocencia y la culpa.

La vergüenza es un sentimiento poderoso y sutil. No es el arrepentimiento cristiano, ni la autocrítica comunista, ni el derramamiento de sangre de los gentiles o de los pobres, ni la ira colectiva. La vergüenza es la defensa celosa de una relación amenazada, la certeza de que se ha hecho algo deshonroso y la evidencia de cierto tipo de decoro. La vergüenza es la guía de nuestro comportamiento hacia los demás y la estimación constante del respeto asociado a la integridad.

En el panorama ensayístico español, este libro es una obra completamente insólita: una voz única, singular, muy libre, perfectamente consciente de la tradición central y periférica a la que se refiere, desde al menos León Bloy, y hasta el momento actual, vívidamente alineado con las agudas polémicas del mundo actual, visto desde la perspectiva de la simultaneidad histórica donde coexisten Raskolnikov, Cervantes, Confucio o Marco Aurelio junto a Watergate, la decadencia de la Rusia postsoviética o las máscaras de la transición política española.

Desde el punto de vista del arte y la moral, el elogio de José Luis de Juan se distingue por su prudencia y su viva voluntad de encontrar en la verdad la belleza expresiva e intelectual.

José Luis de Juan es un escritor prolífico y a la vez tardío. A los diecisiete años ganó un premio importante con una historia marina sobre Hemingway. Después de más de veinte años de silencio, escribió un cuento maravilloso, «El café de Verona». Ha publicado las novelas El apicultor de Bonaparte (Premio Juan March Cencillo, 1996), recientemente traducida al francés; La mano que pide el deseo (1998) y Este mundo oculto (1999). Es licenciado en Derecho.

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