La Calle Estrecha de Josep Pla

Es una de las pocas novelas escritas por Josep Pla. A él le pareció divertido aplicar un día la idea stendhaliana del espejo -“una novela es un espejo que camina por un camino”-, y lo hizo con la letra. Así nació La Calle Estrecha, una recreación de la vida apacible y tranquila de un pueblo imaginario de Cataluña.

Sin necesidad de levantar los techos de las casas, como un nuevo Cojuelo, Pla nos cuenta -a través de un veterinario que se instala en el lugar y del conocimiento insustituible de Francisqueta, una pulcra y encantadora sirvienta- la historia que nunca se ha visto ni escuchado. Acerca de Montserrateta y sus tres hijos; lo que le pasó al señor Felip, el dueño enciclopédico de la barbería; la honda conmoción por el complicado material del colchón de la señora Maristany o la jugosa historia del perrito Murillo y su amo tragicómico, todo entereza.

Detrás de cada puerta de la calle Estrecha nos espera la sorpresa de la vida revelada por un momento, pero por el extraño diseño del tiempo, siempre protagonista, nos queda un recuerdo imborrable. Mostrando una vez más la fuerza ineludible de su capacidad narrativa, Pla nos presenta -con suave ironía, sutiles juicios y cálida claridad- una sucesión original de imágenes de la realidad, una realidad que se encuentra «prodigiosa e inagotable, grosera y mágica».

Josep Pla nació en Palafrugell, Girona, en 1897 y murió en Llofriu, Girona, en 1981. Nacido en el seno de una familia de propietarios rurales, estudió Derecho en Barcelona y se dedicó al periodismo. Al estallar la guerra civil se trasladó a su casa de Llofriu y más tarde residió en París y Roma. Al finalizar la guerra, regresa a España y comienza a colaborar con la revista Destino. Es uno de los escritores más importantes del siglo XX en Cataluña.

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