Sin pan y sin palabras. de

El último registro de la vulneración de la libertad de los ciudadanos por parte del gobierno cubano, ocurrido el 20 de marzo de 2003, culminó con la condena de 75 personas de nacionalidad cubana. Entre los condenados se encontraba el destacado escritor Raúl Rivero, quien fue acusado de «Actos contra la Integridad del Territorio del Estado» debido a sus sistemáticas denuncias, a través de la prensa independiente, sobre el desamparo y la inacción del régimen de Castro. Sin pan y sin palabras constituye una auténtica manifestación global que, fundamentalmente, expresa, tal como lo destacó Eliseo Alberto en la introducción, “un profundo y casi enfermizo amor por Cuba”. Se trata de un llamado en contra del sombrío escenario de la verdad en Cuba y a favor de todas aquellas voces que se encuentran en la difusa frontera entre la legalidad y la ilegalidad, y que aspiran a un futuro caracterizado por la libertad. Como apéndice, se incluye el “Enjuiciamiento” de la acusación formulada contra Raúl Rivero, uno de los documentos más ignorantes y subversivos de la historia reciente de Cuba. Esta situación ha sido ampliamente rechazada por escritores e intelectuales, y ha generado una intensa polémica entre los políticos.

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