Un amor de Swann de Marcel Proust

Una sublime exploración del amor y un precioso retrato de París en la Belle époque. El mejor camino para acceder al universo de En busca del tiempo perdido, el gran clásico de la literatura, es a través de Un amor de Swann, que tiene características distintivas que convirtieron el episodio de ese diletante enamorado, Charles Swann, en una pieza con independencia propia, como se muestra en las versiones cinematográfica y escénica de la obra.

El propio Marcel Proust (1871-1922) recomienda Un amor de Swann como la forma más fácil de acceder a ese complejo mundo de personajes en el que se representa el final de un siglo y la decadencia de la clase social que dominó el siglo XIX francés. Proust elige la tercera persona para narrar el incidente en el que Swann se enamora de una mujer sospechosamente honesta, Odette de Crécy, con su tortura y sus celos, hasta cristalizar en el amor.

Pero también, a través de este diletante del arte y la literatura, el autor nos ofrece un monográfico sobre la pasión amorosa, una historia de pasión que analiza más allá del análisis psicológico del amor y su desmoralización, introduciendo los principales temas del erotismo del siglo XX entre los círculos cultos y aristocráticos de París en la Belle époque.

Marcel Proust fue un novelista, ensayista y crítico francés cuya obra maestra, la novela En busca del tiempo perdido (À la recherche du temps perdu en francés), compuesta por siete partes publicadas entre 1913 y 1927, es uno de los hitos de la literatura del siglo XX, muy influyente tanto en el campo de la literatura como en el de la filosofía y la teoría del arte.

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